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VICENTE DE LERINS

SH5 POLAR.ES, por Vicente de Lerins

SH5 POLAR.ES, por Vicente de Lerins

«Desde la jibarizada Casa del Correo en la calle de Arturo Soria y a menos de una legua, se puede ver a poniente el distinguido y lujoso Hotel SH5 estrellas polar.es (SH5 ***** ). Es un complejo hotelero formado por dos edificios gemelos, cúbicos, con granito basto reforzando sus aristas —como los palacios más nobles—, y cristales tintados en la zona central de las caras, que toman distintas coloraciones según incida sobre ellos la luz del sol: Azul cobalto al amanecer, irisado del color de la imposible mezcla de gasolina y agua de lluvia cuando el sol cae a plomo sobre el edificio, del color de las algas a la hora crepuscular, llegando al negro de luto cuando muere el día. Esta estructura acristalada forma agudos tajamares en las caras laterales del edificio que sirven de balcones en las plantas superiores o de leves garitas defensivas, según se mire.

A su entrada, ya casi en el centro del vestíbulo reluciente en su granito pulido, te topas por estas fechas con un gran abeto navideño iluminado y vestido de faralaes para la ocasión, con lunares de rojo escarlata que forman las bolas brillantes, mientras los volantes ondulados, festoneados espumillones del mismo color abrazan de abajo arriba en forma de hoja de manzana y débiles ramitas purpuradas, como el edénico ofidio que muere en su cima, junto a la estrella despues de haber recorrido y apretado toda la piel del árbol del bien y del mal.

Esta armonía escarlata profusamente iluminada desde el exterior, contrasta con el verdor del cuerpo del abeto, con sus agujas fractales, entretelas y enaguas aceitunadas. Dispuesto así el conjunto sería la atracción de lujo del SH5, pero este reposado encanto se va a ver eclipsado por otra figura aún más hermosa, una figura hierática que se escuda tras el mostrador iluminado, de granito refulgente: Es la serena y equilibrada belleza eslava de la recepcionista, de la venusta DIANA, que todo lo llena con su hermosura radiante, haciendo lo demás menor, insignificante, puro decorado de relleno para la puesta en escena. Ella es ciertamente, la estrella alfa, la más luminosa de la constelacion polar. Sólo hacia ella se dirigen los potentes cañones de luz de las miradas furtivas. Sus cabellos rubios peinados a la griega o recogidos en una elegante cola de caballo que resbala por su fina nuca y cae naturalmente sobre el vestido negro. Oro sobre negro y blanca piel, pómulos salientes y gráciles, gruesos y bondadosos labios que hacen su sonrisa más cordial y afectiva, encantadora...protegida por un plateado medallón celta o quizás un amuleto eslavo.

La función estelar será hoy en el Salón del Cuco, después de la cena, al anochecer, a la hora bruja. Y hoy como cada martes cantará el servicial ROBERTO embutido en un ajeno frac de charoladas solapas, la pajarita le afila el rostro ya de por sí alargado. Entona, ensaya y carraspea el fiel barítono que acaba de dejar su pobre traje de un color azul integral y monocorde colgado en la taquilla de la conserjería. Se hace un silencio absoluto y presintiendo el despegue ISMAEL, que está cambiando una bombilla en la cuarta planta, enfundado en su mono azul de mahón,limpio y proletario, cierra sus almendrados ojos negros, se abrocha el cinturón y se dispone para el lunático viaje astral o espacial que en breves momentos dará comienzo. Unas notas de piano rasgan el silencio de la noche y abren la romanza que entonará el servicial ROBERTO en mi bemol, alcanzando exquisitos y altísimos agudos con las venas hinchadas de su garganta roja pero cultivada, mimada y consentida como una buena amante el gaznate del bueno de ROBERTO . Ya salen las notas y con ellas las claves de la bella romanza que invade el SHS como una nebulosa, ocupando todo el espacio libre, flotando entre los muebles, deslizandose por los pasillos, llegando a todos y cada uno de los rincones del hotel SH de cinco estrellas polar.es: música, voz y la belleza de DIANA unidos en perfecto enlace químico, una sintonía molecular que eleva el edificio SHS como un liviano bloque, ingrávido, que sube, y que por momentos despega hacía el vacío cósmico y sideral, polar, armónico y es como si estuvieras al mismo tiempo escuchando esta romanza en Viena, New York o Milán, pues dicen que a veces los huéspedes del SHS llegan al trance helado y polar al calor de la música, que alcanzan ese punto de no retorno budista y se ven frente a frente con el nuevo Paraiso , tratándose de tú a tú con el Hacedor, en un sueño salvaje y místico, abiertas las puertas de los corazones de par en par...

Por esto y algo más, cada vez que tengo que pernoctar en el Madrid galáctico y jubilar aprovecho y me hospedo en este Hotel SH5 estrellas polar.es con la esperanza de que un día cercano y casi por descuido sin proponérmelo, pueda yo alcanzar mi Nirvana soñado».

Enero de 2006

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