ENTRE LINEAS, por Joan Barril

El pavimento está formado las más de las veces por baldosas. Pueden ser de color oscuro o claro. Las baldosas se distinguen las unas de las otras por unas líneas rectas que van de extremo a extremo de las cuatro paredes del pequeño habitáculo. En ocasiones esas paredes pueden estar a su vez revestidas de baldosas más pequeñas llamadas por los expertos alicatado, que puede ser hasta el techo o quedarse a media altura. Esas baldosas también se distinguen las unas de las otras por las junturas que marcan dos líneas rectas, siempre perpendiculares al suelo y al techo y siempre paralelas también al suelo y la techo. Un lavabo es, en realidad, un pequeño monumento al ángulo recto. Hubo un tiempo en el que los grandes maestros de obras se arriesgaban a colocar las baldosas en diagonal. Salían del centro de la estancia y llegaban al ángulo del suelo. Allí cortaban el pedazo de baldosa sobrante. Era más tiempo, más arte y más material. Pero la calidad de las casas venía marcada por esos detalles constructivos que hoy han dejado de ser rentables.
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